Si vas a México no te pierdas de esta maravilla, desde 1.906 con tradición y sabor.

A sólo unos pasos de las Pirámides de Teotihuacán se encuentra el Restaurante La Gruta, uno de los lugares más tradicionales e impresionantes de la zona. En él tendrá la oportunidad de saborear deliciosos platillos que mezclan los ingredientes de la gastronomía local con la herencia culinaria de épocas prehispánicas como el mixiote, el huitlacoche, el xoconostle o los escamoles-, así como de disfrutar de tradicionales espectáculos folklóricos y de música en vivo, todo en un acogedor ambiente natural, único y original.

Si ya tiene contemplado darse una vuelta por Teotihuacan, no puede dejar de venir a uno de los lugares más enigmáticos y con mayor tradición de la región. El Restaurante La Gruta cuenta con el reconocimiento de los miles de personas que han sido testigos de su asombrosa atmósfera y de la atención de clase mundial que le caracteriza. A lo largo de los años, ha tenido el gran placer de recibir a personalidades de muy diversos ámbitos, como a Frida Kahlo y Diego Rivera, Jorge Luis Borges, Paul van Dyk, entre muchas otras personas distinguidas.
El Restaurante La Gruta cuenta ya con una larga trayectoria de servicio y calidad que le han convertido en toda una tradición generacional a través de los tiempos.

Su Menú:

TIPO DE COCINA

Desde su fundación, el Restaurante La Gruta se ha caracterizado por ofrecer una cocina mexicana de calidad elaborada con los mejores ingredientes típicosde la región y poniendo un especial énfasis en la presentación de los alimentos.

La gran cultura gastronómica de nuestro país, recientemente declarada Patrimonio Intangible de la
Humanidad, es uno de los orgullos nacionales que tenemos para ofrecer al mundo. En el Restaurante La Gruta nos hemos dado a la tarea de dar a conocer este gran legado mexicano.

Entre las especialidades gastronómicas de la cocina típica mexicana que tenemos para ofrecerle se encuentran:
ESPECIALIDADES

    El tradicional Mole Rojo
    Los Mixiotes de Cordero y de Conejo
    La Sopa Azteca
    Los Gusanos de Maguey
    Los Tlacoyos
    La Pancita
    La Suprema de Pollo de Cuitlacoche en Salsa Poblana
    La Piña Tatemada
    Los Xoconostles en Almibar
    El Pastel de Elote

DE TEMPORADA

    Los Chiles en Nogada
    Los Escamoles

ALIMENTOS Y BEBIDAS

Nuestros platillos son elaborados bajo un estricto control de calidad y limpieza, respetando sobre todo las recetas tradicionales que hemos heredado desde hace ya casi un siglo de existencia, asi como los ingredientes que  hacen de nuestros platillos una verdadera delicia.

Para reservaciones:
   
D.F. (55) 4739-2540, (55) 4739-2541
Teotihuacán (01-594) 9560-0127

Fuente: La Gruta


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Para quienes no lo saben, Marqués de Puntalarga es todo un sello de calidad que le ha dado a Colombia lugar y categoría en el mundo del vino. En efecto, se trata del proyecto titánico de Marco Quijano Rico quien, dueño de una pasión por la tierra boyacense heredada de su padre, Marco Quijano Niño, se decidió a convertirlas en un terroir.

En efecto, luego de adelantar estudios de química en la Universidad de Lausana (Suiza), de obtener una beca de la Sociedad Max Planck para el fomento de la ciencia y de un doctorado en Mainz (Alemania), regresó a Colombia dispuesto a aprovechar su vasto conocimiento académico y su innegable acercamiento con el mundo del vino en dos frentes: el primero, con la Federación Nacional de Cafeteros –entidad que no dudó en vincularlo- y el segundo, en un proyecto personal que hoy le da relieve a Boyacá y a Colombia en el mundo del vino: Marqués de Puntalarga.

El segundo, que nos ocupa, se inició un día de 1982 contra todos los preceptos. No fueron pocos los escépticos que duraron de la viabilidad del proyecto, los mismos que se sorprendieron con los primeros frutos del viñedo, unos racimos de RIesling y Pinot Noir que produjo esta tierra bendecida.

El nacimiento fue posible gracias al terroir, la tierra ideal para plantar y cultivar la vid, un logro que puede abrogarse don Marco luego de analizar, investigar, encontrar y adecuar un terreno con las mejores condiciones para hacer su sueño realidad: un permanente buen otoño junto a un suelo liviano, derivado de coluvión y arenisca muy antigua, rico en óxidos de hierro que produce reflejos rojos que inciden favorablemente en la calidad de las uvas.

Hoy, el viñedo de Puntalarga ocupa 3,8 hectáreas, en su mayoría plantadas en 1984, con cepas de RIesling, Pinot Noir y cruzamientos de Riesling y Silvaner. Y bajo el nombre de Marqués de Puntalarga, engloba una variedad de vinos tintos y blancos elaborados con amor artesano y precisión científica.

De ahí que países como Francia, Canadá, Israel y Argentina lo hayan homenajeado. En 2008 y 2009 un vino Riesling y un Riesling x Silvaner fueron galardonados con medalla de plata en Mendoza, en los concursos Vinus y lLa Mujer Elige. Sin duda, un gran reconociminto a la calidad de ambos.

Como si fuera poco, este proyecto vitivinícola piloto asocia a 70 agricultores en 18 municipios del alto y medio Chicamocha, entre los 2.400 y 2.700 metros de altitud, condiciones que hablan de responsabilidad social y de la belleza del paisaje. En efecto, llegar hasta el viñedo, disfrutar del entorno y disfrutar de sus vinos se suman en un plan perfecto para disfrutar en familia durante cualquier época del año. No obstante, el cielo de esta época del año y la idea de iniciar el año con buena energía hacen de Puntalarga un plan perfecto para disfrutar en enero. ¡Salud y buen viaje!

¿DÓNDE ESTÁ EL VIÑEDO?

El viñedo y las instalaciones donde se producen los vinos Marqués de Puntalarga se encuentra en Nobsa, Boyacá, Loma de Puntalarga, Valle del Sol, Kilómetro 7 de la Autopista Duitama-Belencito, a 200 kilómetros de Bogotá.

Las puertas del Viñedo siempre están abiertas para quienes deseen visitarlo. La atención es durante toda la semana entre 8:00 a.m. y 8:00 p.m. Dispone de recorridos guiados de 30 minutos y con explicaciones detalladas, que corroboran el gran esfuerzo de don Marco Quijano. En la vinoteca puede degustar y adquirir los vinos e la gama de producción con una agradable tabla de quesos, aceitunas y pan, mientras disfruta de una vista increíble del viñedo, el paisaje y el cielo boyacense.

Mayores informes: Paola Suárez. Cel.: 316 867 90 62 y 317 434 06 15. Correo electrónico:marquesdepuntalarga1@yahoo.es

Fuente: Correo Cultural


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El Triángulo del Café seduce a los viajeros por el aroma de sus cafetales y el encanto de los paisajes 

El Triángulo del Café es una región próspera y generosa que seduce a los viajeros por el aroma de sus cafetales y el encanto de los paisajes.

Majestuosos caminos, trabajadores consagrados y un infinito horizonte verde son las bondades de esta tierra que evoca la magia de la naturaleza y la hospitalidad de sus habitantes.
Encanto de la cultura cafetera

Los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda conforman el Triángulo del Café, llamado así porque en este territorio de Colombia se cultiva el mejor café del mundo.

Del carácter modesto, trabajador e impetuoso de arrieros paisas, que aprovecharon la generosidad de sus montañas, resultó una casta de hombres y mujeres creadores de la cultura cafetera, extendida hoy por los tres departamentos.

La región es considerada el primer destino rural de América Latina, debido a la adaptación de sus haciendas y casonas tradicionales en alojamientos turísticos, donde es posible vivir una experiencia única y maravillosa.

Por los caminos del Triángulo del Café se encuentran hermosas construcciones, parques temáticos, campos de golf, extensos cultivos de café y parajes irrepetibles surcados por Palmas de Cera en donde es posible practicar deportes extremos y realizar caminatas ecológicas.

Para comprender los secretos de la cultura cafetera, es necesario recorrer esta región, experimentar la diversidad de climas, visitar sus hermosos paisajes y descubrir un pueblo campesino, encantador y laborioso.

El regalo de la tierra

Conocer de cerca el proceso de cultivo y producción del café colombiano es una experiencia fascinante.

Al recorrer las plantaciones es posible escuchar el canto de los recolectores que nace entre la espesa hierba para convertirse en la voz de la montaña.

Estas melodías recuerdan el trabajo y dedicación que entraña una taza de café. Manos trabajadoras e incansables que escogen los mejores frutos y los convierten en una de las bebidas más populares del mundo.
Con abnegación y amor se prepara la tierra en donde germinan las semillas que, después de unos meses, se convierten en chapolas -dos primeras y únicas hojas redondas de la planta de café-.

De esta manera nace una historia que ya es tradición en esta tierra de aromas y sabor. Un noble oficio que encarna la pasión por el café y por la cultura colombiana.


Gastronomía en el Triángulo del Café:

Los sabores, aromas y texturas de los platos típicos de la región enamoran a los turistas nacionales y extranjeros / Foto: Carlos Sueskún.

La tradición paisa está presente en todas las expresiones culturales de la región. La gastronomía es también un legado que se ha mantenido por generaciones y que proviene de la riqueza de las montañas y la destreza de sus pobladores.

Manjares que brotan de esta tierra fértil como el aguacate, los fríjoles, el plátano y el café son algunos de los ingredientes que caracterizan las preparaciones tradicionales de esta región.

Entre los platos más representativos se encuentran bandeja paisa, cazuela de fríjoles, sancocho, mondongo, arepa con hogao, trucha de río, calentado paisa, chorizo, morcilla y chicharrón (piel de cerdo).

Al visitar el Triángulo del Café no solamente se disfruta de la hermosura de los paisajes, de una tierra generosa, de gente auténtica y amable, de una vegetación exuberante y de la paz y la tranquilidad de la región, sino también de una gastronomía deliciosa y variada, que encarna las tradiciones y la cultura paisa.
Sabor de la cultura cafetera

En el Triángulo del Café la gastronomía cobra relevancia debido a que la industria se ha ido especializando y se preocupa por ofrecer productos de calidad.

El Hotel Boutique Sazagua, ubicado a 7 kilómetros de Pereira, por la vía Cerritos, abrió sus puertas para ofrecer a los visitantes una opción innovadora de las recetas tradicionales que, a través de la técnica, ha logrado llevar a una categoría de alta cocina.

Es así como este lugar cautiva a sus huéspedes, con exquisitas preparaciones y una delicada presentación, alternativa que permite disfrutar la esencia de las raíces culinarias paisas.

Fuente: Colombia Travel
Foto: Carlos Sueskún



"En medio de suaves colinas cubiertas de cafetales se oculta un paraíso de placeres insospechados"






McDonald’s, Burger King, KFC, Pierre Gagnaire, Nobu, Cristal Room Baccarat, desde hace tiempo que todas estas y otras muchas marcas de restauración de éxito internacional que abarcan una amplia gama de precios, se sienten en Moscú como en casa. También hay bastantes restaurantes y cafeterías de moda que cambian su aspecto y concepto principal casi de temporada en temporada. Claro que los sitios donde se pueden conocer los verdaderos gustos de los moscovitas son otros. Hemos elegido algunos de los establecimientos más originales y llamativos de la capital rusa, de los que difícilmente hablarán los conserjes de un hotel o la publicidad de las revistas de ocio.

Várvary, Strastnói bulevar, 8А

Un templo de la cocina ultramoderna a cargo del vanguardista chef Anatoli Komm. Aquí uno puede asomarse al futuro de la cocina rusa o, mejor dicho, probarla. En el menú hay borsch con foi-gras y panecillos “pampushki”, arenque “bajo el manto” envuelto en papel de remolacha, varéniki rellenos de cangrejo de Kamchatka y morillas rellenas. Una nota aparte reza que “Todos los productos utilizados son producidos en el territorio de Rusia y constituyen el orgullo de la agricultura nacional”.

Várvary es el único restaurante de Rusia incluido en la lista The S. Pellegrino World's 50 Best Restaurants. Es obligatorio hacer reserva.

Cheburéchnaia Druzhba, Pankrátievski per. 2

La “cheburéchnaia” más conocida de Moscú se encuentra en un sólido edificio de tres plantas bajo un cartel que reza “Pescad con nosotros”, junto a la estación de metro Sújarevskaia. Druzhba es un restaurante de plato único, el menú está basado en los “chebureki”: empanadillas planas, triangulares, hechas de masa ázima rellena de carne picada. Desde los años 1970, Druzhba no ha cambiado. La unión dialéctica de la severa realidad proletaria y los épicos banquetes llenos de conversaciones sobre el alma rusa se refleja en las cortinas, los vasos tallados y las colas en el mostrador. Según las reglas del género, se come de pie a la vez que se habla de política, acompañando el vodka y el coñac con cerveza. Las mesas las recoge una malhumorada señora de edad indefinida que viste una bata sucia. No hay aseos. Uno puede lavarse las manos en el lavabo azul claro de la entrada.

Chaika, calle Marksístskaia, 7

El restaurante del conocido chef experimental ruso Dmitri Shurshakov está situado en un impresionante palacio contemporáneo. El chef de Chaika es un adepto a la “cocina rusa innovadora”, que reúne las tradiciones gastronómicas internacionales de la URSS y la tecnología ultramoderna. En el menú hay “remolacha con queso en 5 estados”, “carne del salvaje”, arenque  envuelto en algas negras preparado al vapor y acompañado con puré de papas, y risotto crujiente de color verde brillante con sabor a anguila ahumada y fresa. El restaurante está incluido en la lista The S. Pellegrino World's 100 Best Restaurants. Se recomienda reservar.

Casa Central de los Literatos (TSDL), calle Povarskaia, 50

Una de las atracciones gastronómicas más importantes de Moscú. En el menú hay platos de la cocina rusa más fina con un ligero toque francés. El restaurante es único tanto desde el punto de vista gastronómico como desde el punto de vista histórico. Se encuentra en la calle Povarskaia, en un palacio con historia construido en 1889 para el príncipe Sviatopolk-Chetvertinski. En la época soviética, este edificio “que parecía un castillo” fue entregado en propiedad a la Unión de los Escritores. El restaurante que funciona en él es “sólo para los de la casa”, uno de los menos accesibles del país. La mayoría de los objetos decorativos son piezas auténticas: chimeneas, tapices florentinos de finales del siglo XVI, la araña regalada a Gorki por Stalin y unas columnas de sándalo.

La cafetería Pelmeni, calle Krásina, 9, ed. 1

Representante de un concepto muy popular antaño que se ha conservado casi milagrosamente desde la época soviética. “Pelménnaia” es un invento del gobierno soviético, que transformó las tascas y las tabernas tradicionales rusas en los no menos populares entre la población de la URSS “restaurantes de la III categoría”, donde se servía un solo plato: filetes rusos, chebureki, pelmeni (raviolis con carne), varéniki, etc. En la cafetería Pelmeni hay una sola mesa, el resto de los sitios son de pie. Según cuenta la leyenda, al poeta Iósif Brodski durante sus visitas a Moscú le gustaba beber y comer aquí. Para sentir el espíritu del socialismo, hay que pedir un “business lunch” proletario de aquella época: una ración caliente de pelmeni, una botella de cerveza Zhigulióvskoie y 50 ml de la vodka Stolíchnaia. Aparte de los pelmeni, en el menú hay sopas, ensaladas, arroz con carne (plov) y los clásicos “pirozhkí”, empanadillas rellenas de repollo.

Turandot, bulevar Tverskói, 26/5

La maravilla de la Moscú contemporánea, un palacio neobarroco de tres plantas al estilo chinoiserie, decorado según las más estrictas normas del art decó. Turandot es el primer restaurante ruso que no fue creado para recuperar las inversiones a corto plazo y uno de los establecimientos más caros del mundo (el volumen total de las inversiones alcanza los 50 millones de dólares). Este restaurante, que lleva el nombre de la bella princesa china, no sólo ofrece una decoración complicadísima, sino también una refinada cocina palaciega con los mejores platos europeos, japoneses y chinos.

La cantina en el andén de la estación Arbátskaia del metró de Moscú, en la línea Filióvskaia

La mayoría de los pasajeros no sospecha siquiera que en algunas estaciones del metró haya cantinas situadas directamente en el andén. Claro que sus clientes principales son los maquinistas de los trenes, los policías y otros trabajadores, pero también puede entrar gente normal y corriente sin uniforme. La cantina situada en el andén de la estación Arbátskaia es un lugar único que se ha conservado intacto desde la época soviética. En esta minúscula cafetería sólo hay tres mesas. El lacónico menú incluye sopa, salchichas, plov (arroz con carne), “pirozhkí” y compota. Durante la comida uno oirá constantemente la frase “Atención, las puertas se están cerrando. Próxima estación, Smolénskaia” o “Próxima estación, Alexándrovski Sad”, según sea la dirección del tren.  Pueden encontrarse establecimientos parecidos en las estaciones Kíevskaia (línea Arbátsko-Pokróvskaia) y Vóikovskaia.

Yar, avenida Leningradski, 32/2

Este lujoso restaurante palaciego, uno de los más antiguos de la ciudad, fue el establecimiento de ocio más importante de Moscú antes de la Revolución. Fue fundado el 1 de enero de 1826 por un mercader moscovita de origen francés, Tranquille Yard (según una de las versiones, con el dinero ganado en el hipódromo de Moscú). Entre los clientes fijos del Yar figuraban los apellidos rusos más célebres, sin excepciones: Pushkin, Rasputin, Tolstói, Chéjov, Kuprín, Blok, Esenin, Maiakovski, Gorki, Shaliapin, Repin, Vrúbel, etc. En la época soviética el restaurante sólo trabajaba para los invitados más importantes del gobierno y los altos funcionarios del partido (en 1952 y según una imposición personal de Stalin, al Yar se le anexó el hotel Sovietski a modo de residencia oficial del gobierno). El Yar actual es un restaurante con espectáculo. Un análogo al Moulin Rouge parisino, pero a lo ruso: un gran escenario de dos plantas, señoritas con largas piernas en trajes que simulan pájaros del paraíso, acrobacia, osos, romanzas gitanas y un montón de comida rusa festiva con un toque de tradiciones antiguas.

Fuente: Rusia Hoy (Dmitri Alexéiev)
Fotos de RIA-Novosti,Kommersant, ITAR-TASS

 

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