Debo comenzar este artículo dejando claro que comprendo la crisis de personal a nivel laboral que atraviesa nuestro país. Ser un empresario de la restauración no es nada fácil. Comer es un placer, un ritual para muchas culturas y como prestadores de servicios debemos asegurarnos de poder satisfacer plenamente a nuestra clientela. ¿Qué ocurre cuando queremos brindar una oferta de alto nivel y nos dirigimos a un universo de clientes exigentes? ¿Está nuestro personal preparado para afrontar esas exigencias? Me he visto en la penosa necesidad de explicarles a mesoneros como servir un vino, como desarrollar ese ritual que comprende botellas, corchos, sentidos y placeres.
Cada día el tiempo alcanza menos, todo va muy rápido y nuestro momento de comida debería ser nuestro paréntesis para aislarnos y dar descanso a la mente bien sea en compañía o en solitario. Pero, qué ocurre cuando la única opción es terminar en una feria de comida? Es una grata experiencia repleta de sabores, aromas, brasas ardientes, sartenes rebosantes, niños corriendo, mesas sucias, colas interminables, gente gritando y demás elementos que hacen “especial” nuestro momento de comida. Parece que estos lugares fueran tierra de nadie. Conseguir una mesa es un reto a la velocidad puesto que todas se encuentran ocupadas con personas conversando, pero no se preocupe, si usted necesita comer, ud puede esperar.
Quizá alguna vez te has visto con tiempo de sobra y te preguntas ¿Dónde puedo ir? En ese
Si has esperado en mesa una eternidad para que algún mesonero tenga la bondad de atenderte, pues bienvenido al club. No sé si es un virus que se extiende a la velocidad de la luz pero en todo el país estamos disfrutando de la peor atención en mesa de todos los tiempos. La relación entre empresario-trabajador-cliente tiene espejos que reflejan desde todo punto de vista. Una desavenencia entre patrono y empleado tiene consecuencia directa sobre los visitantes de cualquier establecimiento. La recluta y manejo de personal no es tarea fácil pero existen numerosas técnicas de gerencia para hacer que los trabajadores aumenten su rendimiento y con ello la productividad. En un restaurant por ejemplo se debe aplicar la imagen corporativa desde adentro haciendo sentir al personal, en su totalidad, parte fundamental de la empresa. En este tipo de establecimientos suele ser Cocina quienes se roban los halagos cuando todo funciona bien, pero qué hay para el servicio en mesa? Si no existe sentido de pertenencia de parte de los mesoneros, si ellos no se sienten parte de la empresa, dueños de su espacio no podrán lucirse y hacer sentir a los comensales como reyes. En un ejercicio de observación los mesoneros son el primer contacto entre el cliente y el local. Son ellos quienes dan la bienvenida, quienes ofrecen los productos y quienes dicen la última frase ante la salida de los clientes. El mesonero es muchas veces el corazón en la calidad de servicio. Pero hoy día es calidad está mermada, débil. Ser mesonero es una profesión, y en muchos países muy bien pagada. Esa deficiencia en el servicio que enfrentan los restaurantes locales quizá sea dada por factores económicos o inestabilidad laboral, pero definitivamente es un objeto de estudio y rescate. Debemos poner lupa ante este tópico y mostrarles a todos que a un restaurant se viene por la comida y se regresa por la atención. A seguir trabajando por una industria fuerte y responsable. Diseño original de Gabfirethemes . Modificado para Blogger por SimplexDesign . Rediseño y mantenimiento para Notigourmet SVCDIGITAL